El mazapán, originario de Europa y adaptado en México con ingredientes locales como pepitas y cacahuates, se convirtió en los años 50 en uno de los dulces más emblemáticos del país. En el Pueblo Mágico de Tlaquepaque, esta tradición encuentra un hogar especial en Nuestros Talleres, una antigua casa restaurada que desde hace ocho años comparte la magia de la dulcería mexicana a través de experiencias participativas.
El taller nace del legado familiar de la abuela del propietario, quien transmitió recetas tradicionales como alfajores de coco, mazapanes, dulce de guayaba y rompope. Hoy, ese legado se transforma en una actividad donde los visitantes pueden conocer la pequeña fábrica, observar procesos artesanales de chocolate de mesa, cajeta y otros dulces típicos, y finalmente elaborar su propio mazapán.
Durante la experiencia, los participantes reciben instrucciones claras y medidas de higiene antes de comenzar a preparar su mazapán artesanal, eligiendo entre tres versiones: cacahuate, almendra multicolor o almendra integral. Con la pasta en las manos, cada persona moldea, decora y envuelve su creación, personalizándola con toppings y estuches especiales.
Más que aprender una receta, este taller permite vivir una tradición familiar que ha dado identidad a la región. Al finalizar, cada viajero se lleva un mazapán hecho por sí mismo, convirtiendo esta actividad en el complemento perfecto para un recorrido por Tlaquepaque y su esencia artesanal.





